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escenario de demostración · análisis de procesos
Taller mecánico · 5 personas

Les dijimos que no nos compraran nada

Querían un sistema para ordenar el taller. La auditoría concluyó que no tenían un problema de software sino de decisiones: un cuello de botella de una sola persona que ningún sistema iba a resolver. Cobramos la auditoría y no vendimos implementación.

Cómo leer este caso. Es un escenario construido con los patrones que más se repiten en el rubro, para que veas el método completo: qué preguntamos, qué medimos y qué recomendamos al final. Las cifras son ilustrativas — en tu negocio salen de medir el tuyo.

La situación

Taller de mantenimiento y reparación, cinco personas: el dueño —que además es el mecánico principal—, dos mecánicos, un ayudante y su esposa en la administración.

Estamos desordenados. Los trabajos se atrasan, los clientes llaman a preguntar y no sabemos qué contestarles. Necesitamos un sistema que ordene esto. El dueño, en la llamada de descubrimiento

El desorden era real. Pero “necesitamos un sistema” es un diagnóstico, no un síntoma — y es el diagnóstico que casi siempre trae el cliente ya hecho. Nuestro trabajo era verificarlo antes de cobrarlo.

Lo que encontramos

Tres días de observación en el taller. Lo que apareció no se arregla con software.

EL DUEÑO (también mecánico principal) MECÁNICOS ADMIN Recibe el vehículo Diagnostica Cotiza Asigna Supervisa Aprueba Entrega Ejecutan lo asignado sin autonomía para decidir Cobra y factura única tarea fuera del dueño Siete de los nueve pasos del proceso pasan por la misma persona, que además está con las manos dentro de un motor buena parte del día.

No hay un paso roto. El proceso está bien definido. El problema es que converge todo en una persona que no puede estar disponible porque está trabajando.

7 de 9

Pasos del proceso requieren al dueño. Los mecánicos no pueden avanzar sin él.

2,4 h

Al día de vehículos parados esperando que el dueño se desocupe para aprobar o diagnosticar.

9

Trabajos activos en promedio. El volumen no justifica un sistema de gestión.

0

Mecánicos autorizados a cotizar, aunque dos tienen más de seis años de oficio.

Por qué un sistema no lo resolvía: el desorden que sentían es la consecuencia visible de que todo espera a una persona. Un software de gestión habría hecho ese atasco más visible y más medible — pero seguiría atascado, y ahora además tendrían que alimentar el sistema, que es trabajo adicional para el mismo cuello de botella.

Lo que recomendamos

Ninguna de las cuatro recomendaciones se compra. Las cuatro se deciden.

#QuéPor quéCosto
1 Delegar la cotización
Hasta cierto monto, sin consultar
Los dos mecánicos con más experiencia pueden cotizar trabajos de rutina. Es el paso que más vehículos tiene esperando. S/0
2 Lista de precios de trabajos frecuentes
Una hoja pegada en la pared
El 70% de los trabajos son ocho servicios repetidos. Con la lista, cualquiera cotiza sin esperar. S/0
3 Dos bloques fijos de diagnóstico al día
9 a 10 y 14 a 15
Concentra las interrupciones en dos ventanas en vez de repartirlas por todo el día. S/0
4 Pizarra con los trabajos del día
Física, en la pared del taller
Con nueve trabajos activos, una pizarra resuelve el 90% de lo que resolvería un sistema, y nadie tiene que aprender nada. S/45
Cuándo sí conviene volver a hablar: le dijimos al dueño que nos escribiera cuando pasen de 20 trabajos activos simultáneos o abran un segundo local. Ahí la pizarra deja de alcanzar y un sistema empieza a rendir. Antes de eso, sería pagar por complejidad que no necesitan.

Por qué publicamos este caso

Porque es el que más dice sobre cómo trabajamos.

Una auditoría que siempre termina recomendando comprar algo no es un diagnóstico: es un argumento de venta con pasos intermedios. Si nunca podemos concluir “esto no se arregla con software”, entonces nuestra conclusión estaba escrita antes de entrar.

En este caso cobramos la auditoría y no vendimos implementación. El taller pagó por saber en qué gastar, y la respuesta fue que no gastara con nosotros. Ese cliente nos recomendó a dos talleres más en los meses siguientes — y esa es la economía real de decir la verdad.

Lo que sí cobramos: la auditoría completa, al mismo precio que cualquier otra. El valor de un diagnóstico no depende de que la conclusión sea cara. Muchas veces la conclusión barata es la más difícil de encontrar y la más valiosa de recibir.

¿No estás seguro de que el software sea la respuesta?

Esa es exactamente la pregunta que contestamos primero. A veces la recomendación cuesta S/45 y no lleva una línea de código — y preferimos decírtelo antes de venderte nada.

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