Querían un sistema para ordenar el taller. La auditoría concluyó que no tenían un problema de software sino de decisiones: un cuello de botella de una sola persona que ningún sistema iba a resolver. Cobramos la auditoría y no vendimos implementación.
Taller de mantenimiento y reparación, cinco personas: el dueño —que además es el mecánico principal—, dos mecánicos, un ayudante y su esposa en la administración.
El desorden era real. Pero “necesitamos un sistema” es un diagnóstico, no un síntoma — y es el diagnóstico que casi siempre trae el cliente ya hecho. Nuestro trabajo era verificarlo antes de cobrarlo.
Tres días de observación en el taller. Lo que apareció no se arregla con software.
No hay un paso roto. El proceso está bien definido. El problema es que converge todo en una persona que no puede estar disponible porque está trabajando.
Pasos del proceso requieren al dueño. Los mecánicos no pueden avanzar sin él.
Al día de vehículos parados esperando que el dueño se desocupe para aprobar o diagnosticar.
Trabajos activos en promedio. El volumen no justifica un sistema de gestión.
Mecánicos autorizados a cotizar, aunque dos tienen más de seis años de oficio.
Ninguna de las cuatro recomendaciones se compra. Las cuatro se deciden.
| # | Qué | Por qué | Costo |
|---|---|---|---|
| 1 | Delegar la cotización Hasta cierto monto, sin consultar |
Los dos mecánicos con más experiencia pueden cotizar trabajos de rutina. Es el paso que más vehículos tiene esperando. | S/0 |
| 2 | Lista de precios de trabajos frecuentes Una hoja pegada en la pared |
El 70% de los trabajos son ocho servicios repetidos. Con la lista, cualquiera cotiza sin esperar. | S/0 |
| 3 | Dos bloques fijos de diagnóstico al día 9 a 10 y 14 a 15 |
Concentra las interrupciones en dos ventanas en vez de repartirlas por todo el día. | S/0 |
| 4 | Pizarra con los trabajos del día Física, en la pared del taller |
Con nueve trabajos activos, una pizarra resuelve el 90% de lo que resolvería un sistema, y nadie tiene que aprender nada. | S/45 |
Porque es el que más dice sobre cómo trabajamos.
Una auditoría que siempre termina recomendando comprar algo no es un diagnóstico: es un argumento de venta con pasos intermedios. Si nunca podemos concluir “esto no se arregla con software”, entonces nuestra conclusión estaba escrita antes de entrar.
En este caso cobramos la auditoría y no vendimos implementación. El taller pagó por saber en qué gastar, y la respuesta fue que no gastara con nosotros. Ese cliente nos recomendó a dos talleres más en los meses siguientes — y esa es la economía real de decir la verdad.
Esa es exactamente la pregunta que contestamos primero. A veces la recomendación cuesta S/45 y no lleva una línea de código — y preferimos decírtelo antes de venderte nada.
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